|
El Vez: un pocho en el corazón de los hardcore fanáticos | |
![]() (Randy Janson) |
En un universo paralelo, Elvis es el rey de los aztecas, calza huaraches azules, canta a la Virgen de Guadalupe y a Zapata, sufre con los pochos en el barrio, y es conocido como El Vez. |
|
La Union Avenue de Memphis no es una calle, es una carretera. Y la distancia que separa el downtown del número 706, donde se encuentra Sun Records, es considerable si se emprende la travesía a pie. Estamos a primeros de agosto del 92, pocos días antes de celebrarse el 15 aniversario de la muerte de Elvis, y me siento como los japoneses de "Mystery Train", bajo un sol de carallo en medio de un paisaje casi desértico. Tras la visita comentada al austero estudio donde el héroe de Tupelo grabó sus primeras canciones, entre un grupo reducido de yanquis de la América profunda -¡soy el único europeo!-, subo a la tienda de discos de Sun. Pregunto al dependiente si tiene algo de El Vez, el Elvis mejicano. Amigos, recordad que no estamos en España, y por eso el tipo no pone la cara de incredulidad y pasmo habitual en la mayoría de tiendas de nuestros lares, sino que conoce al personaje. Al día siguiente, me apunto a un tour organizado hacia Graceland. Formo parte del turno número 15 que me llevará al interior de la mansión, a la tumba del gran hombre y a otros escenarios, entre ellos la barraca donde Elvis desarrollaba su afición por las armas de fuego, y la sala donde se guardan en vitrinas, cual cuerpos incorruptos de santos, sus trajes. Precisamente allí, la sombra de El Vez vuelve a aparecerse. Al observar los monos de la última época, el guía explica que estaban ornamentados con motivos aztecas, símbolos de fuerza como el águila. Y justo en ese momento, comprendo la grandiosidad de El Vez.
|