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| WHERE I STAND Capitol Records, 1996 |
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Siempre ocurre lo mismo: cuando un cantante tiene éxito todas las discográficas se empeñan en buscar replicantes para sacar tajada. En su debut homónimo de 1994, George Ducas era todo un clónico de Dwight Yoakam, con su Stetson calado y sus poses estudiadas, aunque desde el punto de vista musical los resultados eran más discutibles.
Por suerte, en su segundo álbum "Where I Stand", el tejano se ha quitado de encima esa imagen de guaperas del nuevo country con un trabajo donde afronta, con gran certeza, diversos estilos.
Producido al igual que su debut por Richard Bennett (responsable de algunos álbumes de Steve Earle, Kim Richey y Emmylou Harris), el disco de Ducas se aleja de la corriente principal del country para adentrarse en otros estilos paralelos. La intención ya queda clara en el primer corte, "Every Time She Passes By", con un riff de guitarra deudor del "Peggy Sue" de Buddy Holly y la belleza cándida y naïf que poseían las canciones del desaparecido gafudo; en "Long Trail Of Tears", Ducas recurre al crescendo dramático y épico característico de Roy Orbison, al igual que en "You're Only My Everything", con esas guitarras lánguidas que rozan la tragedia; y en la contagiosa "Tricky Moon" (a la que sólo le falta un acordeón para ser perfecta), cruza la frontera con el oído puesto en el tex mex de Joe King Carrasco.
Y si en canciones como "You Could'Ve Fooled Me", "Stay The Night" o "Heartaches And Dreams" adopta sonidos más rockistas y convencionales, Ducas vuelve al redil con dos temazos que huelen a clásicos: el honky tonk "I'm Pretending" (donde evoca el sonido Bakersfield de Buck Owens), y ese magnífico "The Invisible Man", una de las mejores baladas country de los últimos tiempos ("a tus ojos sólo soy el hombre invisible./Me siento como una sombra del hombre que fui una vez/la foto que se desvanece de lo que fue un amor perfecto"), que demuestra que Ducas creció escuchando a Willie Nelson.
Con "Where I Stand" George Ducas ya ha pasado la fase de ser considerado otro imitador más de Dwight Yoakam. Ahora sólo le queda conseguir afianzar su propio estilo.
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