Considerado uno de los pioneros del zydeco en los años 50 (grabó su primer éxito "Paper In My Shoe" en 1954), Wilson Anthony Chavis (Boozoo en su faceta artística), retirado del mundo del espectáculo, se pasó veinte años entrenando caballos. Hasta que a principios de los 80, cuando viajaba en coche de camino a una feria, escuchó por la radio el anuncio del concierto de un tal Boozoo Chavis, evidentemente un farsante que suplantaba su personalidad.
Esta anécdota fue la que decidió a Chavis para realizar su regreso triunfal a los escenarios y recuperar su corona de rey imbatible del acordeón de una y tres notas, fuente de inspiración para toda una nueva generación de acordeonistas. "Hey Do Right!" es una muestra de la renovada popularidad del músico zydeco, y su debut para el sello Antone's.
Producido por Terry Adams, el pianista y cantante del grupo de rock & roll y rhythm & blues NRBQ (quienes, por cierto, dedicaron una canción a Chavis), el álbum ofrece zydeco puro y duro: Boozoo no cede a las tentaciones de otros representantes del género, y no introduce elementos de blues y funk, sino que recurre al sonido más tradicional del zydeco. Así, crea un sonido bastante homogéneo, con secuencias rítmicas casi catárticas que se repiten constantemente, con el acordeón aportando el colorido y una voz que está más cerca de la retahíla que de entonar una canción (de hecho, no se distingue si canta en francés, en inglés, o en inglés con acento francés).
El repertorio incluido en el disco va de los temas tradicionales ("Bosco Stomp" o ese slow blues "Mother's Blues", uno de los pocos momentos que rompe con la monotonía del sonido) a las composiciones propias (el rítmico "Zydeco Cha Cha", el más contemporáneo "Goin'To The Zydeco", el vals "Crying Waltz", el boogie "Jump The Boogie", donde Boozoo sopla la armónica, o "Pass Me A Dozen Eggs", con arreglos de un clásico de Joseph Falcon).
Musical y técnicamente impecable, a Boozoo Chavis le ocurre sin embargo como a Flaco Jiménez: su maestría le ha llevado al inmovilismo, a la reiteración y a la falta de sorpresas. Es la otra cara de la moneda del zydeco, la opuesta al Z-Funk de Li'l Brian.